¿Qué más te da a ti lo que hagan los demás con su vida?

En un post anterior creo que ya quedó reflejada mi postura frente al matrimonio homosexual, sin embargo no paran de sorprenderme las manifestaciones y/o actos vandálicos  que muestran el rechazo hacia la homosexualidad.

Me hago muchas preguntas. Me pregunto qué se les pasa por la cabeza a aquellos que salen a la calle a gritar que no se legalice el matrimonio homosexual y/o que no puedan conformar familias con niños como cualquier hijo de vecino.
¿Qué es exactamente lo que les molesta? ¿Porqué se sienten agredidos con las libertades de otros? ¿De qué tienen miedo?.

¿Quizás les preocupe, como a Fernández Díaz, la pervivencia de la especie Homo sapiens?

La Iglesia es, como siempre, el fuelle que aviva este fuego homófobo, pero se podría decir que su rechazo “está justificado” (evidentemente no lo está), ya que se mantiene en pie gracias al control de las libertades individuales de sus feligreses (haz de comportarte de esta manera, tu familia debe cumplir estos cánones, etc.). Pero, ¿y el ciudadano de a pie? ¿qué beneficios puede obtener coartando la libertad (que no le afecta ni directa ni indirectamente) de su vecino?.

Pongamos el ejemplo de fumar. Una persona es libre de decidir si fumar o no, pero es cierto que al ejercer tal derecho puede invadir la libertad de aquel que ha decidido no inhalar el humo del tabaco. Con lo cual, en este caso, sería legítimo reclamar que mi vecino no fume, o que al menos no lo haga en el mismo espacio en el que yo me encuentro, ya que hay un solapamiento de libertades opuestas, y estas deben consensuarse para que ambos ejerzan su derecho a fumar y no fumar, respectivamente.

Sin embargo, la homosexualidad de mi vecino, ¿en qué puede afectarme?. Que los homosexuales puedan casarse, formar una familia, y manifestar públicamente sus sentimientos no afecta en absoluto la libertad de los heterosexuales. No existe solapamiento de derechos ninguno, y por tanto NO tenemos legitimidad para pedirle a esa persona que cambie o module sus actos.
Nos puede parecer tan bien o mal, tan lógico o ilógico, como que un joven se llene la cara de piercings o el cuerpo de tatuajes, pero eso no va más allá de una opinión personal.
Intentar censurarlo, alegando además que nos afecta directamente, que recorta las libertades individuales como dicen desde HazteOir, es una sinrazón.

Con lo cual, solo puedo pensar que detrás de cada personita que se siente agredida por la homosexualidad hay un lavado de cerebro religioso muy cuidado, ya que la única que puede obtener algún beneficio recortando este tipo libertades y derechos es la Iglesia.

Solo por si alguien creyente y partidario de las manifestaciones en contra del matrimonio homosexual ha llegado hasta este punto del texto, me gustaría lanzar algunas preguntas al aire:

¿También te manifiestas por aquellos que en cualquier lugar del mundo no tienen acceso a sanidad, comida y/o cualquier derecho básico, a pesar de que tampoco te afecte directamente?

¿En la máxima “respetar al prójimo” no se incluye respetar sus decisiones?

¿Si nadie te prohíbe practicar tus creencias y tu propio estilo de vida, porqué prohibírselo a otros?

¿No te has parado a pensar, qué más te dará a ti lo que hagan los demás con su vida?

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